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    Home » Pilates » Lo que la NASA explica sobre el cuerpo: pilates, fuerza en el tronco y la preparación para ir a la Luna
    lunes, abril 6

    El 1 de abril de 2026 cuatro astronautas despegaron desde Cabo Cañaveral a bordo del cohete SLS. La misión Artemis II —la primera con tripulación en orbitar la Luna desde el programa Apolo— puso en el centro una pregunta de interés a la comunidad del pilates: ¿cómo se prepara un cuerpo humano para enfrentar las condiciones más extremas que alguien pueda experimentar?

    La respuesta que ofrece la NASA es más cercana al Pilates de lo que podría suponerse. Y ocurre, sobre todo, en la tierra.

    Un hombre que entrena astronautas

    En un video publicado en NASA+ en febrero de 2024 dentro de la serie Surprisingly STEM, Corey Twine, preparador físico y de fuerza del grupo ASCR de la NASA, recorre su trayectoria desde el entrenamiento de atletas y soldados hasta llegar a entrenar astronautas.

    El audiovisual subraya que mantener la salud y el estado físico es crítico para los seres humanos que viven y trabajan en el espacio, por lo que preparadores como Twine trabajan con los astronautas tanto antes como después de sus misiones.

    Twine es parte del equipo que la NASA describe en su propia documentación como uno de los pilares de la preparación humana para el espacio. El grupo ASCR está formado por profesionales certificados en acondicionamiento físico, preparadores atléticos y fisioterapeutas, cuya misión es optimizar el rendimiento, la durabilidad y la sostenibilidad del cuerpo de los astronautas mediante un enfoque interdisciplinario que abarca el entrenamiento pre-vuelo, el soporte durante la misión y el reacondicionamiento post-vuelo.

    El problema del cuerpo en el espacio

    El desafío que ese equipo debe resolver es preciso: a pesar de dedicar hasta diez horas semanales al ejercicio durante las misiones, los astronautas continúen perdiendo masa muscular y densidad ósea.

    La microgravedad deteriora el cuerpo con una eficiencia implacable, y ese deterioro exige una preparación terrestre muy específica: no de potencia bruta, sino de control, estabilización y conciencia corporal. El vocabulario exacto del Pilates.

    La NASA señala que los astronautas, al igual que los bailarines y los atletas, dependen de la fortaleza de su tronco en cada movimiento, y que la musculatura profunda les permite operar en la microgravedad, mover equipos y suministros, y realizar actividades extravehiculares de más de seis horas de duración.

    «La fuerza del tronco es importante porque impulsa todos tus movimientos. Por ejemplo, los músculos abdominales y de la espalda trabajan juntos para sostener la columna vertebral cuando te sientas, te pones de pie, te inclinas, levantas objetos y haces ejercicio», apunta uno de sus documentos.
     

    En ese marco, el pilates aparece en los materiales educativos de la agencia como una de las prácticas recomendadas para construir esa fortaleza necesaria: junto con el yoga y la gimnasia, integra el repertorio que el programa «Train Like an Astronaut» propone como preparación para las exigencias del espacio.

    Los cuatro cuerpos de Artemis II

    Los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen comenzaron su preparación en junio de 2023. Su entrenamiento integró sistemas médicos, ejercicio, trajes espaciales y operaciones cotidianas a bordo del Orion en una única línea de tiempo de misión.

    A diferencia de las misiones a la Estación Espacial Internacional, Artemis II no ofrece refugio cercano ni la posibilidad de regresar a la Tierra en pocas horas ante un problema. El entrenamiento no busca solo que los astronautas sigan procedimientos, aspiran a que comprendan los sistemas de la nave con suficiente profundidad para adaptarse cuando las condiciones cambien.

    Una vez en el espacio, ese trabajo continuó de una forma más compacta. Ya en trayecto hacia la Luna, el comandante Reid Wiseman fue el primero de la tripulación en completar su rutina de ejercicios a bordo, usando el dispositivo de volante de inercia del Orion. «Se siente casi igual que entrenar en la Tierra», informó al centro de control.

    El cansancio muscular posterior era «exactamente igual al del entrenamiento en tierra», dijo. Cada miembro de la tripulación realiza una sesión de treinta minutos casi todos los días para mantener músculos y huesos fuertes en ausencia de gravedad.

    La diferencia entre ese dispositivo de vuelo y lo que los astronautas practican en tierra antes del lanzamiento es, en buena medida, la distancia entre el espacio disponible en una cápsula y el gimnasio del Johnson Space Center. El trabajo real, el que involucra conciencia corporal, estabilización profunda y control de movimiento, ocurre en tierra. Y el Pilates forma parte de él.

    Una coincidencia estructural

    El cuerpo que necesita la exploración espacial —estable, controlado, capaz de operar con precisión en condiciones de inestabilidad extrema, lejos de cualquier apoyo— es el mismo cuerpo que el pilates lleva un siglo intentando construir.

    Es la razón por la que el ASCR de la NASA incluye este sistema de ejercicios entre las prácticas que recomienda para preparar astronautas, y por la que Corey Twine, el preparador físico de la agencia, hace exactamente ese trabajo desde Houston.

    Artemis II es, entre otras cosas, el momento en que esa lógica se pone a prueba a cuatrocientos mil kilómetros de la Tierra.

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    Author: TP