Transverso. Observatorio Pilates.
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    martes, febrero 3

    El 9 de diciembre es una fecha curiosa en la historia de la humanidad: un día en el que se alinean acontecimientos que transformaron el mundo en planos completamente diversos.

    En 1905, Francia aprobó la Ley de Separación de la Iglesia y el Estado, gesto decisivo que redefinió la manera en que una sociedad organiza su vida común y en 1979 una comisión internacional declaró oficialmente erradicada la viruela. Pero, en 1883, nació en Mönchengladbach, Alemania, Joseph Hubertus Pilates, quien dejaría al mundo el método que hoy hace honor a su apellido.

    De esta pequeña ciudad, que alcanzó los 100 000 habitantes en 1921, salieron otros personajes que moldearon el siglo XX, cada uno empujándolo hacia un extremo distinto del criterio humano. Hans Jonas (1903-1993), filósofo cuyo Principio de la responsabilidad fue una de las primeras alertas filosóficas respecto al medioambiente y las obligaciones éticas, es oriundo de aquí.

    «Podría suceder que el hombre no haya recibido de golpe una advertencia suficiente y que las reacciones, sin embargo ya suficientemente dolorosas de la naturaleza torturada, no lo hayan incitado a la cordura. Y podría suceder que las cosas empeorasen de manera que el hombre embriagado por necesidades cada vez crecientes y por la posibilidad ilimitada de satisfacerlas, regrese a un nivel compatible con la perennidad del entorno que le es  necesario», dijo alguna vez Jonas.

    Hans Jonas en 1983. Foto: Wikipedia.

    Muy cerca, en Rheydt, hoy integrada a la misma ciudad de Mönchengladbach, nació Joseph Goebbels (1897-1945), la figura más oscura del barrio, que llegaría a convertirse en Ministro de Propaganda del Tercer Reich, manipulando masas con una precisión siniestra. Un contraste salido de las mismas calles y de un tiempo similar: el filósofo que defendió la vida y el propagandista que contribuyó a destruirla.

    En el medio, como un punto de equilibrio improbable, Joseph Pilates, quien eligió un camino completamente distinto: el del cuidado mental mediante el entrenamiento del cuerpo, el de la observación, la disciplina y la transformación personal.

    La fama improbable de Mönchengladbach


    Pero, si la curiosidad nos lleva a poner el nombre de esta ciudad en un buscador, lo primero que encontramos no está relacionado con Jonas, Goebbels ni Pilates, sino con el fútbol.
    Y es que el Borussia Mönchengladbach, equipo local, vivió en los años 70 una época tan deslumbrante (con 5 Bundesligas, 2 Copas de la UEFA y un estilo ofensivo que revolucionó Europa) que la ciudad quedó marcada para siempre por esa identidad deportiva, algo que todavía hoy se respira en sus calles.

    Podría afirmarse que Mönchengladbach es un lugar que produce atletas y talentos físicos de todo tipo, con la misma naturalidad con la que otras ciudades producen poetas; como si la destreza corporal fuera aquí una especie de patrimonio local, silencioso pero persistente.

    También de sus edificios salieron figuras como Günter Netzer y Jupp Heynckes, leyendas del fútbol alemán; Heinz-Harald Frentzen y Nick Heidfeld, que llevaron el nombre de la ciudad a los circuitos de la Fórmula 1; Marcell Jansen, exjugador del Hamburgo y de la selección alemana; Marc-André ter Stegen, uno de los arqueros más finos del fútbol europeo; y ese extraordinario del malabarismo contemporáneo que es Luca Pferdmenges (rompedor de Premios Guinness).

    Marc-André ter Stegen. Foto: yahoo.com.

    Ahora volvemos a Joseph Pilates, que también hizo lo suyo. Se sabe que pasó buena parte de su infancia en los bosques, observando la conducta de los animales, cómo respiraban, cómo se equilibraban. Esta imagen de un niño recostado entre hojas, atento a los detalles de la naturaleza, es casi una síntesis de su vida.

    Su método no nació de una moda ni de una escuela formal; emergió de una intuición: que el cuerpo funciona mejor cuando se lo atiende con inteligencia, constancia y respeto; que la salud no se improvisa y que la fortaleza no excluye la sensibilidad.

    La Contrología fue, desde el principio, un homenaje a la capacidad humana de transformarse incluso en tiempos turbulentos.

    Pilates, fotografiado por I. C. Rapoport.
    Pilates, fotografiado por I. C. Rapoport.

    Pilates atravesó dos guerras, migró, se reinventó en Inglaterra y luego en Nueva York, trabajó con bailarines, boxeadores, artistas y ciudadanos comunes. Con su método no transformó el mundo desde la política ni desde la filosofía ni desde un estadio, pero ofreció herramientas para vivirlo desde un lugar más íntimo: el interior de cada uno de nosotros.

    Por eso hoy, desde Transverso, celebramos además de su aniversario 142, la continuidad de su pensamiento que se escribe, no en ensayos ni en manifiestos, sino en músculos, respiración y práctica; un legado que se renueva cada vez que el cuerpo hace lo que Jonas pedía al mundo: cuidarse para seguir existiendo.

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    Author: TP