La agencia EFE publicó este fin de semana un reportaje sobre el crecimiento del barré —o barre— en España: una disciplina que combina movimientos del ballet clásico con ejercicios de fuerza, pilates y yoga.
Esta modalidad que ganó fuerza en redes sociales en los últimos meses, impulsada por el auge del autocuidado entre los menores de 30 años, según el reporte de Victoria Coronas.
El barré no es danza pero incorpora el plié y el relevé del ballet, apunta la nota. Las sesiones se hacen al ritmo de la música, con intensidad ajustable, y trabajan movilidad y equilibrio con peso propio o con mancuernas, pelotas y cintas elásticas.
La entrenadora Marina Torreblanca, que dirige un estudio en Málaga, resume la propuesta: no es de alto impacto, pero se suda.
Las propietarias de estudios consultadas por la agencia española señalan como público mayoritario a mujeres de entre 18 y 30 años y mayores de 50.
Torreblanca no descarta que los varones se incorporen en algunos años, «igual que pasó con el pilates». Varias instructoras definen sus espacios como «seguros»: lugares donde las clientas no sienten la exposición que puede generar un gimnasio convencional.
La preparadora Maider Igoa, con estudio en Rincón de la Victoria (Málaga), atribuye parte del crecimiento al precio, inferior al del pilates, y al vínculo que se genera entre instructor y alumno en espacios que describe como «claros y bonitos».
El barré fuera de España
La expansión no es solo española. El mercado global del barré facturó 1200 millones de dólares en 2024 y proyecta llegar a 2500 millones en 2033, con una tasa de crecimiento anual del 9%.
Pure Barre, la mayor franquicia del sector, anunció su desembarco en México —con primera sede en Ciudad de México en el primer trimestre de 2025— y en Japón. Los mercados emergentes de Asia, América Latina y Oriente Medio registran una adopción creciente del concepto de estudio boutique, incluido el barré, impulsada por urbanización y una clase media que busca experiencias de bienestar Premium, según fuentes como Verified Market Reports
La nota de EFE, en tanto, cierra con una advertencia que conviene no omitir. Igoa considera que el cambio de hábitos puede tener «una parte oscura, especialmente cuando se trata de mujeres jóvenes», en referencia a los trastornos de conducta alimentaria y los problemas vinculados a la imagen corporal. Un señalamiento que la comunidad pilates conoce bien.

