Transverso. Observatorio Pilates.
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    martes, febrero 3

    Stella Longhi es dueña de True Pilates Argentina, estudio ubicado en una zona céntrica de la ciudad de La Plata. Con veinte años de trabajo, el espacio vive un momento de crecimiento desde mayo, cuando trasladó su sede a una nueva locación, situada en calle 65, entre 7 y 8. “Desde ahí no paramos de crecer”, dice sentada en uno de los dos reformer ubicados en el área que remata un cadillac a poca distancia de los ventanales.

    “No he parado de invertir en equipamiento y en formación. No dejo de pensar en lo que podría llegar a ser a futuro. Me gustaría que pueda asistir mucha gente y que se viva con alegría el método, que puedan disfrutarlo, que sea un clima lindo”, agrega Stella, que es graduada en Educación Física y se ha capacitado en diversas áreas de la educación y reeducación a través del movimiento, según su propia biografía.

    A través de los cristales desde los cuales se ven las copas de los árboles de la acera, la leve iluminación del sombrío mediodía alcanza a descubrir una Arm Chair, los cuadros que decoran la pared que para ella tienen un valor sentimental añadido, así como el resto de los aparatos con los que ha provisto el lugar donde dice querer “resolverle la vida corporal y motriz” a sus alumnos.

    Hay silencio en la zona, y más en el interior. En la Argentina es feriado este día y ella ha abierto las puertas sólo para recibirme y conversar con Transverso.

    Auge de un ejercicio

    Como en toda la Argentina, en la Ciudad de la Plata hubo un auge muy grande de estudios de pilates entre el año 2002 y 2007, cuenta Stella. “Después disminuyó y volvió ahora en estos últimos años”, dice.

    “Yo creo que lo que más funcionó durante mucho tiempo fue el método en la versión contemporánea. Muy poca gente había podido tener acceso al método en la versión clásico. Hubo una camada de instructores formados en contemporáneo que fueron muy buenos y que son muy buenos; después, eso se fue desvirtuando y muchos otros nos volcamos al Método Clásico».

    Sobre este punto en particular, subraya: “Hay tanta variante, hay tanta posibilidad de crear que se termina desvirtuando. Te encontrás gente que hace pilates, o un pseudo pilates, al borde del peligro, al borde de la lesión. Y sin un criterio de trabajo”.

    Buscando un poco reconstruir el ambiente en torno al pilates cuando ella misma comenzó con el método, le menciono nombres como Tamara Ditella, y me comenta: “Sí, hubo un momento de mucho auge del método a través de Tamara. Ella lo pudo hacer más visible en Argentina, pero tengo entendido que había gente que ya trabajaba desde antes con pilates. Había algunos profesionales que venían del mundo de la danza, que se habían podido vincular antes con el método. Yo me dedicaba a otra cosa, estaba en otro mundo y llego a esto un poco por accidente.”

    Años de formación

    Antes de llegar al pilates, Stella se dedicaba a la natación, trabajaba con bebés, adolescentes y personas con secuela de parálisis cerebral. Practicaba el Método para ella. Poco después, tal como me cuenta, por unos amigos y ya habiendo dejado este trabajo, decide dedicarse a trabajar con el Método que hoy centra su vida.

    “Hice un curso y empecé a trabajar. Pero ahí mismo me di cuenta que tenía mucho potencial. A los pocos meses, me acercan un folleto de una instructora de La Plata que traía a gente de Romana´s Pilates a la Argentina y me contacté. Entonces surgió el amor por el Pilates Clásico”.

    “Di clases en algunos lugares y cuando quedé embarazada de mi primer hijo, abrí mi primer Estudio. Empecé en un local en el año 2007. Estuve nueve años en ese lugar hasta que nos mudamos por acá cerca, y ahí pude armar un estudio un poco más grande. Cuando justo estaba por ampliar vino la pandemia; así que me tuve que achicar; vendí todo, pues yo ya había encargado equipos clásicos. Estaba terminando mi formación con Romana´s Pilates. Estuve trabajando sola desde que se liberó la pandemia hasta ahora.  Recién el año pasado se incorporó una profesora a trabajar, más sobre el fin de año se incorporó otro profesor y ahora somos 6 instructores dando clase”.

    “Considero que la versión original es superior, pero no reniego de mi pasado. Yo trabajé en el contemporáneo, pero sé que dábamos un muy buen contemporáneo, que teníamos un fundamento. La diferencia entre el clásico y el contemporáneo es que en el contemporáneo bien dado se desglosan los ejercicios y se modifican. Soy una convencida de que el método en la versión clásica es superior, que uno consigue mejores resultados, por la sistematicidad del método”.

    ¿La sistematicidad más que la intensidad?, pregunto.

    “Para mí la sistematicidad hace que sea superior. Viste cuando vos querés hacer un pastel, un bizcochuelo, una torta… Si te saltas el orden al incorporar los ingredientes, va a fallar y no va a quedar tan esponjoso. Acá es lo mismo. Por eso se llama método. La Contrología, el Método de Joseph Pilates, se llama método porque tiene un orden y hay que seguir ese orden. Y esa rigurosidad que tiene una flexibilidad de acuerdo a las capacidades de las personas, a las fortalezas y a las debilidades motoras; esa flexibilidad está pensada en el método, está contemplada, pero hay pasos para seguir. Esos pasos para seguir son los que hacen que sea tan bueno”.

    “Mi misión como Profesora en Educación Física es educar por y para el movimiento, buscar calidad de vida en la gente… Y no dejo de ser docente; entonces, a mis alumnos en el estudio trato de enseñarles los por qué y los para qué hay que moverse”.

    Josep Pilates, el genio

    “Joseph Pilates no era un científico era un genio”, apunta, y luego argumenta su idea: “Es un señor… No me voy a meter en la historia de Joseph Pilates, sí te puedo decir lo que yo deduzco desde mi estudio de la Educación Física. Fue un hombre contemporáneo a un montón de avances que hubo en la industria, un hombre que fue contemporáneo a un montón de momentos históricos donde hubo un auge de la educación física y de la educación por el movimiento para lo militar y la vida cotidiana”.

    También tuvo la suerte de vivir en Nueva York, acotó, subrayando que la ciudad era un hervidero cultural y centro de la prensa más influyente.

    Dice Stella: “Pero todo esto lo trae de Alemania. No te olvides que Alemania es cuna de la educación por el movimiento, preparación para la milicia. Él hace una conjunción de distintos métodos. Esto es lo que yo deduzco; desde la gimnasia rusa, la gimnasia sueca, la gimnasia danesa… todos tienen cosas que involucran la calistenia, el control del cuerpo, el movimiento con intención, la repetición, la sistematicidad, una coreografía… Si miras los videos, los registros de imágenes, te vas a encontrar que toda la gimnasia era muy parecida. Él hace una gran conjunción de toda esta gimnasia. Él vive en un momento donde hay un auge en los métodos de entrenamiento”.

    Y fue un gran observador de los animales, de su movimiento en la naturaleza y eso parece haber aportado para la creación de su método, apuntó.

    “Seguramente ha estudiado o ha estado en contacto con el análisis del movimiento de los animales y de ahí ha podido sacar ideas, dice Stella, y prosigue: “Pero con eso de analizar el movimiento del cuerpo humano, de mirar cómo se mueve la gente, cómo se mueve el ser humano, ahí ya tenés un montón de cosas. Él crea un sistema de ejercicios que nace en el suelo, y ¿qué tenés en el método?: Flexión de columna, extensión de columna, lateralización, rotación. Trabajas todas las posibilidades del movimiento en la columna. Explota todas las capacidades del movimiento articular que hay en el cuerpo, todas. Y eso lo replica en todos los planos y  después lo lleva a que a los equipos; que no me importa cuál equipo nació primero, no me importa cuál fue el orden. Él tuvo la genialidad de poder crear aparatos para que la gente que tenía dificultad pudiera realizar estos movimientos que él había visto que se podían hacer en el suelo o parados o en la pared”.

    ¿Qué importancia das a la superación en este mundo de la enseñanza del Pilates?

    “Para mí, la enseñanza del movimiento tiene que ser integral. No pasa solamente por estudiar el método de Pilates. Desde mi área, desde lo que a mí me interesa, me involucro en estudiar o analizar la biomecánica, en estudiar la anatomía, otros métodos de gimnasia que también me enriquecen y agudizan la vista para poder encontrar solución a determinadas cuestiones que pueden tener mis alumnos; o el estudio de patología, como por ejemplo la especialización en rehabilitación por el ejercicio surge a raíz de que me encontraba con personas que tenían muchos problemas como hernias de disco. Entonces, ahí surge el tema del estudio de la rehabilitación o de lo terapéutico. Que yo no hago rehabilitación acá, lo mío no es rehabilitación. Lo mío es educación por el movimiento. Por eso yo digo que somos artesanos del movimiento. Yo tengo una persona, la miro en movimiento y estática, le saco fotos, me llevo a mi casa y la estudio”.

    ¿Lo haces como una práctica en tu rutina?

    “Sí, tengo registro. Lo que pasa que a veces uno en el afán de darle a la gente las cosas, se pierde en eso de poder seguir haciendo el registro o de publicar ese registro. Pero saco imágenes, vemos el antes y el después, evalúo su alineación. El desafío no solo es desde el método, sino que uno tiene, no te digo traer cosas de otro lado, pero uno se tiene que enriquecer con otras cosas para poder agudizar la vista”.

    También cuenta Stella Longhi y True Pilates Argentina con un trabajo continuado con niños y adolescentes. Ejemplifica con casos específicos de algunos que han llegado con lesiones severas de columnas u otros trastornos y que han logrado mejorar gracias a la práctica del ejercicio.

    ¿Qué importancia le ves a este ejercicio en la infancia o adolescencia?

    “Es importantísimo porque la educación física a nivel escolar, a mi criterio, tiene pocas horas en Argentina. La escuela atraviesa toda la problemática de los niños, los docentes están desbordados y muchas veces tienen que dejar de ocuparse de la educación por el movimiento para ocuparse de otra cosa. Para mí, la educación atraviesa hace muchos años una crisis donde los chicos no aprenden todo lo que deberían aprender; por los motivos que sean,  y nos encontramos con chicos que no tienen conocimiento de su cuerpo, con chicos que van a hacer deporte y que en etapa de crecimiento terminan acortados. Es obvio, todos los chicos cuando crecen tienen acortamiento muscular, pero sumado a la actividad deportiva, que es de alto rendimiento, generalmente, porque es competitiva, tiene más exigencia y empiezan a tener desbalances musculares, desbalances óseos. Entonces el Pilates  es muy importante porque, desde mi visión, trato de acomodar esa diferencia que hay entre la exigencia deportiva y quizás la poca exigencia que hay en la escuela”.

    “También hay pibes que se pasan muchas horas sentados frente a la computadora, frente a la Play, frente al celular, porque el celular es mucho más económico que una Play, que una compu, y están todo el tiempo con el telefonito, acostados y no se mueven. Entonces, es un cúmulo, y el Pilates les da enseñanza de cómo alinear el cuerpo, de cómo fortalecerlo, de cómo cuidarlo para toda la vida”.

    En una de esas, cuando nuestra conversación va acercándose a la hora y la ciudad sigue quieta y plomiza afuera, suelta: “He hecho muchas cosas, ¿viste que el espectro de la educación física es muy amplio y uno cuando empieza su camino explora muchas cosas?… y, bueno, no sé, soy una apasionada del movimiento”.

    Como decía Pilates en un reportaje que leí una vez: si la gente hiciera ejercicio no andaría tan infeliz, hubiera gente menos infeliz.

    “Exacto. La gente si se moviera más, sería más feliz”.

    Leandro E. Z.
    Author: Leandro E. Z.